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martes, 31 de enero de 2012

El efecto megaupload

Sí, lo reconozco. Desde que han cerrado Megaupload estoy un poco más triste. Ya no puedo descargar todas esas películas que antes veía, algunas no las hubiera visto nunca de no ser por la posibilidad que me daba internet.

Lo cierto es que antes veía más cine y el consumo de algo atrae al consumo. Ver muchas películas o tener la posibilidad de ver más películas hace que al final veas más películas. A veces iba al cine y había visto casi todas, entonces veía una película que de otra manera nunca hubiera visto. Así me ocurrió el otro día que terminé viendo "Bajo amenaza", una de las películas más patéticas que he visto.

Estoy en contra de que se cierren páginas por el mero hecho de permitir el intercambio de archivos, en cualquier caso, se va a seguir haciendo mediante P2P, es más incómodo y tarda más, pero ya aparecerá alguien que se invente el modo de hacer descargas fáciles y rápidas. Mientras esperaremos a ver qué pasa con el juicio de megaupload.

Una reflexión final muy breve. Si los políticos se dedicaran a perseguir con tanto énfasis el dinero defraudado en los paraísos fiscales en lugar de algo tan insignificante como las descargas otro gallo nos cantaría. Aquí os dejo un pequeño vídeo-montaje de protesta que he hecho:




miércoles, 18 de enero de 2012

No a la ley SOPA: No al control de internet

Hace unos años cuando todavía internet era un fenómeno bastante poco conocido y su existencia se limitaba a leer en algún periódico lo que se "podía hacer" visitando páginas web, uno sólo tenía un par de fuentes de información: la prensa y la televisión. Hoy en día gracias a la eclosión de internet y aunque a muchos nos sigue pareciendo que todavía queda un tramo muy largo por recorrer, ocurren cosas muy diferentes.
Hace años, y sigo con la comparación, no nos hubiéramos enterado bien de lo que supone la ley SOPA. Tampoco nos hubieramos enterado de cuándo se aprobaba: simplemente se hubiera aprobado y luego nos lo hubieran contando d ela forma más conveniente y una vez más los grandes intereses económicos quedarían a resguardo.
Hoy es muy diferente. Te puedes enterar de lo que esa ley va a hacer antes de ser aprobada y además en detalle si quieres. Te puedes enterar de que la mayoría de los políticos trabajan para esos mismos intereses económicos y que por esa razón la van a aprobar. La información circula en mayor abundancia. Y gracias a esa información puedes reaccionar. Se puede hacer algo.

De momento todavía es poco lo que se puede hacer, pero la presión ciudadana cuando existe de verdad puede llegar a ser muy afixiante para determinados políticos e incluso para jueces. Hagamos presión entonces, cada uno de la manera en que se le ocurra. Como cada uno/a pueda, pero hagamos presión sobre esta Ley para que no vea la luz. Enseñemos al poder económico que cuando los ciudadanos presionamos de verdad, entonces las estructuras más sólidas de los cimientos económicos comienzan a crujir como el casco de acero de un gigantesco y torpe buque. Hagamos presión porque nosotros somos más libres que todos esos ricachones retrógados que no quieren que el mundo evolucione.


lunes, 16 de enero de 2012

The Artist: un homenaje al cine mudo

The artist es una película con una reflexiva combinación de temas que nos transporta a una época en la que el cine tenía otras premisas. La fragilidad del éxito, el orgullo narcisista del triunfador, los cambios que genera el progreso y que nos pueden dejar en la cuneta, son todos ellos temas que toca este optimista drama con toques de humor que se convierte en una excelente metáfora del cine mudo en donde el propio sonido de un vaso nos puede parecer algo revelador y sorprendente.
El casting no podía ser mejor
El tema desde luego no es nuevo. Billy Wilder hizo una versión de esta misma historia mucho más melodramática y corrosiva en El crepúsculo de los dioses (1950) en donde ya se planteaba la historia de una estrella abandonada por la eclosión del cine sonoro. Sin embargo, el gran acierto de esta película es haberla hecho sin diálogos con una pareja de actores realmente extraordinaria que hace que la película funcione a las mil maravillas y que la hace muy recomendable.

Si bien el guión tiene algún pequeño bajón sin demasiada importancia, precisamente en la subtrama del mayordomo en donde el film se para un poco, el resto es bastante previsible y funcional. No hay giros inesperados en la trama lo que hace que la película sea en ese sentido poco ambiciosa y poco sorprendente, sin embargo, la forma de plantear la historia, su humor inesperado a veces estático (ese perro que siempre le acompaña), el justo toque dramático y humano (la película enlatada a la que se abraza), las interpretaciones excelentes (Berenice Bejo excelente y Jean Dujardin magnífico) durante todo el metraje, un ligero aire melancólico y la sucesión de escenas magníficamente resueltas hace que la película nos termine emocionando a lo largo de diferentes momentos.

La música es un catalizador de emociones
Existe en el cine y en los guiones una ley no escrita (aunque ya se ha escrito mucho de ello) que dice que menos es más. Cuánto menos se hable mejor. Pues bien, lo interesante de The artist es la demostración práctica de que los diálogos casi siempre sobran en el cine, que muchas películas tienen un exceso de explicaciones que aburren (un simple ejemplo: Batman begins en donde sobran literalmente el 50% de los diálogos), y que si las escenas están bien planteadas se pueden entender de principio a fin, sin necesidad de tanta palabrería.

Y eso es algo que se consigue en esta película y que supone una lección de cine: al mismo tiempo que plantea el inexorable avance de la técnica nos hace reflexionar sobre cómo algunos elementos del cine clásico siguen teniendo vigencia hoy en día a la hora de narrar historias.

Por último, si tengo que elegir una escena de toda la película, me quedo con la escena del baile del final que me pareció simplemente portentosa. Recomiendo ir a verla. No se la pierdan.