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viernes, 7 de octubre de 2011

¿Por qué confiamos en los políticos?

Estamos en manos de estúpidos. Los políticos de nuestro país no solo no están cualificados para las labores que hacen (la mayoría terminan en puestos gracias al partido no a su capacidad técnica o a unas oposiciones lo que es denigrante para la gente que de verdad está preparada) sino que además son pasivos y nada responsables.

Todavía no he visto ningún político que haga algo para arreglar los problemas que tiene el país. Lo único que les importa es ganar elecciones y ganar dinero para ellos y para sus amigos y después cacarear estupideces en los medios de comunicación.

Los políticos se han vuelto expertos en trincar como se dice comunmente. Es posible que entre todos esos parásitos haya alguien honesto, pero son tan pocos que es lamentable.

Estos días en Madrid hay una polución alarmante y todavía ningún responsable ha hecho nada. Llevamos con la tasa más alta de paro en Europa durante un decenio y nadie ha hecho nada. Se especula con la vivienda en favor de una minoría y nadie hace nada. Los salarios de los trabajadores rozan ya la esclavitud y nadie hace nada.

Pero lo que más me sorprende es que siguen hablando y hablando como si hicieran cosas, pero siguen sin hacer nada, dejando que una cierta minoría elitista siga haciendo caja y quedándose con toda la riqueza. Ese es el sistema. Y se hace a base de legislar a su favor lo más rápidamente y de forma invisible.

Lo peor es que la gente está pasiva y les sigue votando pensando que las cosas se van a solucionar ahora. ¿Por qué ahora? Llevan muchos años gobernando y no han solucionado ninguno de los problemas. Estoy decepcionado con los políticos de mi país y me gustaría que cambiaran o se fueran y dejaran a otros, mejor si son técnicos, arreglar los problemas que tenemos. Alguien que de verdad se ocupe de trabajar en las cosas y no simplemente hablar en los medios negando responsabilidades y siendo pasivo o manipulando estadísticas que es lo que les encanta.

Por ejemplo, se podría limitar el uso del automóvil según la terminación de las matrículas. Se podría poner un impuesto para circular dentro de Madrid. Se podría promover de forma intensa el uso de la bicicleta. Se debería concienciar a los ciudadanos a usar el transporte público mucho más. Se debería destinar más dinero a los servicios públicos de transporte y menos a carreteras. ¿Por qué no se hace nada? El aire de la ciudad se vuelve cada vez más irrespirable.

Es imprescindible que se empiecen a generar políticas de protección del medio ambiente.

Se podrían crear pequeñas ciudades temáticas con viviencdas modulares de bajo coste (contenedores adaptados) y servicios comunes para jóvenes con ganas de innovar y crear empresas en el campo de las nuevas tecnologías incluyendo diseño, programación, energías alternativos. Diversificar para crear empleo y no limitarse al turismo y la construcción. Espacios económicos para las personas, pero tremenedamente inspiradores para los que estuvieran allí trabajando en sus proyectos rodeados de un ambiente estimulante, con conferencias de personalidades importantes, acceso a recursos, apoyos financieros para proyectos a nivel de la comunidad internacional, con conexiones a las más importantes universidades del mundo, con asesoramiento de la administración pública.

Se debería crear entornos para la iniciativa privada y particular, pero con al apoyo y el respaldo de lo público, entendido como un suministrador de servicios de calidad que garantice la igualdad de oportunidades para todo el mundo. Además de asegurar salarios lo suficientemente altos que estimulen la economía (justo lo contrario de lo que se hace). Cambiar la cultura de lo público hacia un sistema público de altísima calidad casi "elitista" en la concepción de sus servicios, pero accesible para cualquiera. Fomentar las habilidades y competencias es invertir en la gente, invertir en personas con alta capacidad de generar ideas y valor, generar espíritu crítico que no se conforme con estupideces o con respuestas políticas simplonas como cuando nos dicen que nuestro futuro está en manos de los "mercados".

Nuestro futuro no está en manos de los mercados. Nuestro futuro está en nuestras manos, pero si nos quedamos pasivos y nadie hace nada caeremos en los errores de siempre. El caciquismo. La corrupción política. Ceder el poder a idiotas. Dejar que nuestra riqueza se la queden cuatro subnormales. Dejar de soñar con proyectos realmente estimulantes. Caer en la desesperanza y pensar que ya nada se puede hacer. Permanecer conformistas con lo que nos dan. Esperar solo comodidades estúpidas y no aceptar que los cambios conllevan valor y riesgo. Dejar que los estúpidos nos gobiernen.

Tal vez ha llegado el momento de cambiar todo esto.




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